viernes, 22 de marzo de 2013

Thinking hard.

Aquí estoy sentado frente a la computadora, enviando plegarias al cielo para que Don Jesús me suba las tres entradas que necesito para conseguir los dos puntos de Filosofía. Se me ocurren millones de ideas pero la mayoría de ellas ya han sido plasmadas en una entrada por otra persona. Quizás se deba a que tengo poca imaginación o que esté en  invernación y debido a ello sólo se me ocurren ideas que he visto en algún sitio. Las única ideas buenas ideas que llegan a mi cerebro se disipan en el espacio a los dos minutos y cincuenta y seis segundos. Muchas veces me entran impulsos de parar de escribir entradas y conformarme con las cinco que ya tengo subidas, de esta forma conseguiría un punto y cuarto que, dentro de lo que cabe, tampoco está tan mal. Otras veces me distraigo y pienso en cosas que no tienen nada que ver con lo que llevaba pensando hasta el momento. Puede que esté un poco loco o que sencillamente todo el tema de las entradas me haya trastornado. La lechuza parda de la zona norte de la estepa castellana se alimenta de pequeños roedores y, en ocasiones, de orejas de niños rubios entre tres y seis años. También tengo impulsos de plagiar algún texto gracioso o con algo de contenido seudo-filosófico, pero luego me doy cuenta que esas entradas también las han hecho otras personas. Entonces se me ocurre la idea de hacer entradas criticando a estas personas, pero a continuación recapacito y me doy cuenta de que esta práctica ya se ha visto demasiado. Así pues, decido hacer una poesía, pero me vuelvo a dar cuenta de que el blog www.porcientaleros.blogspot.com está repleto de lírica estudiantil. Entonces me vuelven a entrar impulsos de abandonar mi carrera "entradosa" y planto un altavoz en el tejado de una pelota de vapor. Así que me da por buscar algún vídeo en Youtube para  comentarlo, pero acabo viendo vídeos de Fútbol de los que no soy capaz de sacar ninguna reflexión ya que no sé. Ahora me distraigo escuchando la película que están viendo mis cuatro hermanos pequeños y se me ocurre la idea de que podría "entradar" sobre algún aspecto, pero de nuevo me doy cuenta de que ya se ha hecho esa magnífica entrada. Me doy cuenta ahora de que tengo bastante que estudiar de asignaturas menos importantes que la Filosofía, pero decido seguir aquí sentado enfrente del ordenador y con mi dragón rojo del Peloponeso a mi izquierda. Cuento las palabras que he escrito y me da cuatrocientas palabras. Por lo tanto como una imagen vale más que mil palabras, siguiendo esa regla de tres, ahora mismo sólo tendría que poner dos tres quintos de una imagen para que esta entrada tuviera mil palabras. Pero como poner dos quintos de imagen es difícil, voy a intentar llegar a las quinientas palabras para solo tener que poner media imagen. No sé como voy a llegar a quinientas palabras porque (...)


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